De repente, unas chicas que solo viven para el béisbol desarrollan penes. Sus cuerpos tonificados están que arden: pelotas que golpean la entrepierna, dolor en los testículos, bates que se alzan en erección desde la primera entrada. Entre «home runs» que agitan sus pechos provocándoles orgasmos y eyaculaciones de semen que superan la valla, golpean la pelota liberando todo el semen acumulado, logrando un triple «home run».