La desconfianza lleva la relación de Catalina y Potemkin al punto de quiebre. Luego de una tragedia y temiendo una nueva revolución, una paranoica y déspota Catalina se rodea a sí misma y al más manipulador de sus amantes, Platon Zubov, con guardias. La inestable relación entre Catalina y Pablo recibe un golpe de gracia.